arquitasa1


LAS HIPOTECAS BURBUJA | arquitasa

LAS HIPOTECAS  BURBUJA | arquitasa

Un grave problema que afecta a muchas familias y empresas, tanto en España como en el resto de los países de nuestro entorno, es el de las conocidas como Hipotecas Burbuja. La situación generada, tal vez sea menos dramática que la de los desahucios, pero desequilibra y frena totalmente la incipiente recuperación económica.

Se denomina  Hipoteca Burbuja a aquella hipoteca que, en la actualidad, tiene un Valor superior al bien hipotecado. Lógicamente si una persona es dueña de un inmueble cuya hipoteca es superior al Valor actual de dicho inmueble, si lo lograra vender seguiría debiendo dinero a la entidad hipotecante. Pero, normalmente, los bancos no suelen dar muchas facilidades para que esta venta se lleve a cabo, salvo, que el deudor tenga otros bienes que garanticen la devolución de la diferencia.

Como siempre, este problema afecta más a las economías débiles. Las personas y empresas con patrimonio y rentas altas pueden, o bien esperar pacientemente a que los precios vuelvan a subir, o bien ofrecer nuevas garantías. También pueden asumir unas determinadas pérdidas, pero dejar de desembolsar más dinero. Es decir, con una buena situación es más fácil resolver el problema.

La situación descrita genera problemas distintos según los diferentes casos referidos. Así, para una familia que está pagando su vivienda habitual y  atendiendo puntualmente sus pagos mensuales, el que el valor de su hipoteca sea superior al Valor actual de dicha vivienda, no genera problemas añadidos, salvo el disgusto por la pérdida temporal de su inversión. Sigue viviendo en su casa, pagando sus cuotas mensuales y confiando en que un tiempo no muy lejano la vivienda pueda volver a subir de valor .

En el caso en que el bien hipotecado sea una inversión, como hemos indicado anteriormente, se debe asumir que ha sido una inversión fallida y tal vez, tratar de salirse de la referida inversión, “deshacer posiciones” y dejar de aportar dinero para poder invertirlo en otras operaciones. Pero para ello se ha de tener un cierto grado de solvencia y la entidad financiera debe permitir dicha salida negociada, con la aportación del bien hipotecado, con una refinanciación global o con la aportación de otros bienes.

El problema grave surge cuando la familia o empresa, se encuentra atrapada con una “hipoteca burbuja”, necesitando financiación para otros proyectos productivos. Es decir, además de tener que asumir la pérdida patrimonial, la empresa o familia tiene que seguir aportando dinero para la citada inversión fallida, detrayéndolo de otras inversiones mejores o de poder atender otras necesidades. Pero por si fuera poco, la entidad financiera no le deja salir de la difícil situación.

Todo lo relatado está impidiendo recuperarse a muchas pequeñas empresas y que éstas puedan realizar otras inversiones más necesarias y, sobre todo,  más productivas, que ayudarían mejor a devolver las antiguas deudas. Esta situación está impidiendo la generación de actividad económica y creación de puestos de trabajo.

El problema fue generado hace varios años con tasaciones sobrevaloradas realizadas por tasadoras no independientes, vinculadas a las entidades financieras que concedieron unos elevados  créditos, justificados por las referidas valoraciones. Dicho problema se ve ahora agrandado con la realización de nuevas tasaciones infravaloradas, provocando que numerosas empresas y familias, después de llevar muchos años pagando intereses y reduciendo parte del capital que les fue prestado, se encuentran debiendo más dinero que antes y con unos bienes que ni siquiera garantizan la deuda actual y lo que es peor, que en estos momentos, de cierta recuperación económica, ven impedida la posibilidad de realizar inversiones productivas, generadoras de puestos de trabajo.

Creemos que tanto las Administraciones Públicas, legislando para ayudar a resolver estas injustas, pero sobre todo, absurdas situaciones y las propias Entidades Financieras, teniendo “amplitud de miras”, negociar, incluso en su propio beneficio, para desatascar este lastre para la recuperación de la pequeña inversión productiva que es, sin duda, la que genera más riqueza y empleo.

Si una pequeña y rentable empresa pudiera dejar de aportar dinero para una vieja inversión fallida, bien por condonación, bien por refinanciación, bien por “congelación” de la antigua deuda y pudiera realizar nuevas inversiones para modernizarse y ser más competitiva, la economía se movería mucho más, se generarían nuevos puestos de trabajo e incluso le resultaría más fácil el poder devolver “aquellas viejas deudas”.

Dicho de otro modo, a todos nos iría mejor, asumiendo parte de los errores pasados, asumiendo unas determinadas pérdidas y centrándonos en un futuro, que sin duda, existe.

@ArquitasaSA

Enviar comentario

logo-arquitasa

Recibe noticias de Arquitasa

Suscríbete a nuestra newsletter para recibir información puntual de cursos y noticias de www.arquitasa.com

¡Enhorabuena! Te has suscrito correctamente.

Pin It on Pinterest