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OTRAS FORMAS DE ACCESO A UNA VIVIENDA. DERECHO DE USO.

OTRAS FORMAS DE ACCESO A UNA VIVIENDA. DERECHO DE USO.

En España ha existido una obsesión por adquirir viviendas en propiedad. Se argumentaba que una vivienda era para toda la vida, además de una inversión segura. Se ocultaba la esclavitud, de todo tipo, que generaba. Por otro lado, estaba la posibilidad de alquilar, pero tenía en contra la inseguridad que producía, el dinero que supuestamente “se tiraba” y la escasa implicación afectiva que se tenía con el lugar que se habitaba.

Pero, desde hace varios años, se han ido extendiendo en muchos países europeos otras  alternativas diferentes de acceso al uso de una vivienda. Ya no es necesario comprar o alquilar. El “Derecho de Uso” es un modelo habitacional muy desarrollado en el norte de Europa y que poco a poco se va implantando en algunos lugares de España.

El modelo consiste en adquirir por tiempo indefinido el “derecho de uso” de una determinada vivienda . Es un sistema más barato que el alquiler y más flexible que la compra, pero con sus mismos componentes de seguridad y afectividad.

Con esta modalidad no se está sujeto a la temporalidad del alquiler, que depende de contratos por plazos cortos de tiempo y de la voluntad o circunstancias del arrendador. Se puede, adquiriendo el “derecho de uso” de una vivienda, permanecer en ella el tiempo que queramos. También podemos mejorar la vivienda o adaptarla a nuestras necesidades, con sus lógicas limitaciones, sabiendo que podremos recuperarla inversión que hagamos. Es decir, que podremos sentir la casa como propia, cuidarla, mejorarla y establecer planes de futuro.

Pero si nuestras circunstancias vitales cambiaran, podremos dejarla sin grandes dificultades, sin trauma alguno e incluso recuperando parte de la inversión efectuada.

El “derecho de uso” es transmisible, incluso “heredable”. Se  consigue haciéndose miembro de “cooperativas sin ánimo de lucro”.

En Cataluña lleva varios años operando Sostre Civic, que gestiona suelos, públicos o privados, o rehabilita edificios. Pero cada vez van surgiendo más iniciativas similares en toda la geografía española.

El cooperativista entrega una entrada inicial, que depende de la ubicación del edificio y después paga una cuota mensual, que para una vivienda de 70 m2 oscila entre los 150 € y los 500 €. Si el usuario quiere cambiarse se le devuelve la cantidad inicial entregada con sus correspondientes intereses.

Ser propietario puede dar estabilidad; pero, con este modelo también se obtiene esa estabilidad, pues el “derecho de uso” es indefinido, pero a la vez no “ata” como lo hace una hipoteca.

En Alemania existen casi 2,5 millones de viviendas con “derecho de uso” y en Dinamarca, donde más desarrollado está el modelo, el 30 % de las vivienda tienen este régimen.

Entendemos que este modelo alternativo de acceso a una vivienda tiene un gran futuro, porque combina las ventajas de los sistemas tradicionales, compra y alquiler, elimina parte de sus respectivas desventajas y además es más barato.

En definitiva el modelo expuesto de “derecho de uso” puede proporcionar al usuario estabilidad, afectividad a la vivienda, sin ocasionar las ataduras de una hipoteca y con un coste razonable.

 

-Cómo vivir en una casa sin comprarla ni alquilarla-

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